Poema I

Miro tu rostro
de luna inacabada
y fuera de su muelle
no diviso
más que la lentitud
de las horas
que conocemos,
el eco somnoliento
de una chispa
rendida.
Miro tu rostro.
Todo lo hilvana
tu rostro:
desde el oleaje ultramarino
a la huidiza fuente de plata
que habita a lo lejos,
en el cielo,
y la neblina lejana
que deja paso a tu
suave poderío.
Todo queda reunido
por la trepidante acción
de tu beso,
oriundo de tu fuerza
y mi sueño.

(2011)